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| el armario frugal chic:

  • Foto del escritor: Monika Stoycheva
    Monika Stoycheva
  • 27 nov 2025
  • 2 min de lectura

Actualizado: 7 may



Crecí admirando el armario de mi madre. Pequeño, esquinero y con sus prendas perfectamente colocadas en el exacto lugar que les correspondía: abrigos de tejidos y materiales gustosos colgados en perchas de madera, jerséis de colores neutros perfectamente doblados sobre los estantes, cajas de zapatos ubicados en la parte inferior y algún que otro bolso, en la parte superior. Nunca estaba lleno. Jamás abarrotado. Pero siempre tuve la sensación de que era de lo más completo.


Puedes imaginarte, querida lectora, lo mucho que chocaba esta habitual escena en mi vida con la idea de estar absolutamente convencida de que todas las niñas del mundo seríamos dueñas de un vestidor idéntico al de Hanna Montana una vez nos convirtieramos en adolescentes.


Sin ambargo, crecí y lo que entendí años más tarde sobre el armario de mi madre es lo que acabó definiendo para siempre mi relación con la moda: su foco en la búsqueda por la calidad, la experiencia de compra como un momento de amor propio.


Y, es ahora, por primaera vez que siento que ese adoctrinaje involutnario empieza a tener sentido con las nuevas formas de consumir moda que se proponen en esta segunda mitad de la década.



Fue la creadora de contenido, Mia McGrath la primera en unir las palabras frugal y chic, y atribuirles un poderoso significado en 202X:


vivir con intención, estética lujosa


Desde entonces no he podido evitar seguirla en todas sus redes para entender su estilo de vida. Sus textos me han llevado a reflexionar muchísmo en la evolución de la tendencias en moda y consumo de las últimas dos décadas. Y esta es la conlcusión a la que he llegado.


Todo indicaba que íbamos a aterrizar en este punto: el rechazo por el consumismo y el exceso de información. ¿Por qué? Porque el exceso nunca ha hecho feliz a un ser humano.


Lo mismo se atribuye a la moda. Las amantes de la moda aman la moda. Las amantes


Aunque así lo parezca en un primer momento, el frugal chic no viene de la mano de un manual de prendas que haya que seguir. En absoluto. Aborezco la idea de que todas vistamos siguiendo un patrón o que las multitudes de las calles se vistan de colores puramente neutros.



























 
 
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